sábado, 11 de noviembre de 2006

CONVERSACIÓN EN LA BLOGEDRAL. UN DIÁLOGO COTIDIANO en la catedral virtual


No recuerdo en qué momento la libreta entró en el bolso. Debe haber sido cuando el revoloteo de los pensamientos que quería comentarte entraban y salían de la cabeza atropelladamente sin que nunca llegara a relatártelas. Al final del día todas aquellas reflexiones se desvanecían dejándome solo el vago recuerdo de algo que me hubiera gustado contarte.

Mi pequeño cuaderno tiene ahora muchas páginas llenas. Todas con mala letra y difíciles de leer ya que generalmente no encuentra de donde apoyarse.

No había hecho mucho caso a la sugerencia de adherir anotaciones a las ideas recien surgidas hasta el momento en que, a ciegas, encerré mi cuaderno siempre a mi alcance. Poco a poco aprendí a rescatarlo en esos momentos de sorpresas e inquietudes que quería comentarte para poder después escuchar tu parecer. Tampoco había hecho mucho caso a quienes me hablaban de los blogs. Hasta hoy.

Mis cotidianas percepciones tendrán ahora que viajar del cuaderno a la mesa, al ordenador, a la blogedral, por ponerle un nombre a un espacio donde el diálogo hasta en voz muy baja es audible. Toda una expedición. Al menos ahora ya tienen donde apoyarse.

Sería un gran placer conversar contigo. A partir de hoy, soy toda oidos.

Acrílico. Elena Camacho